Mi antiguo colegio es un tesoro necesario

Éste es el correo electrónico que nos hizo llegar hace unas semanas Raquel San Juan Pardo.

¿Te has enterado? Van a derribar tu antiguo colegio.

El otro día pasamos por el ayuntamiento y había un grupo manifestándose en contra del cierre. Yo miré a mi madre con cara incrédula, y pensé, ¡que vá! como van a cargarse mi colegio eso es imposible, seguro que te has enterado mal.

Pero hoy, no sé porqué, me ha dado por buscar en internet por asegurarme, y enseguida lo he encontrado, ¡¡era cierto!! , es como si algo de repente se rompiera dentro de mi.

Yo como tantas otras soy una de las alumnas que han pasado por este colegio, y que a pesar de guardar un especial recuerdo, la falta de tiempo y, ante todo, la comodidad han hecho que no haya encontrado el hueco necesario y poco a poco haya perdido el contacto con todo lo que rodea al que un día fue mi colegio.

Pero hoy, al ver el video, realizado con tanto esmero, algo se ha despertado en mi. De repente miles de recuerdos se han agolpado en mi mente. Todos esos lugares que aparecen en el vídeo me son familiares. En ellos he vivido momentos sobre todo felices, pero también alguno triste, esos momentos que guardas como tesoros y que inevitablemente, cuando piensas en ellos, te hacen sonreir. Aquellas fiestas que preparábamos con tanta ilusión ensayando en el salón de actos las canciones que íbamos a cantar después, los nervios que pasábamos cuando estábamos a punto de salir a actuar en las fiestas de Navidad y lo felices que íbamos con nuestros disfraces. Y pequeños detalles que lo hacían único como la lectura del periódico por los altavoces todas las mañanas, las clases de costura con la infinita paciencia de la madre Josefa y las clases de plástica dónde la madre Camino nos leía un libro que nos mantenía a todas expectantes y que sin duda incentivó mi amor por la lectura. Las convivencias, las jornadas solidarias… tantas cosas que recuerdo con cariño.

Pero, sobre todo, tantas personas, tantos profesores y tantas madres, que me enseñaron no sólo los conocimientos necesarios para seguir formándome, sino algo bastante más importante: valores que deseo, si alguna vez soy madre, mis hijos tengan la suerte de aprender.

Por eso hoy quiero aportar mi minúsculo grano de arena y sobre todo mandar muchos ánimos a todos los que estáis luchando por algo tan justo. Sabed que si necesitais algo podéis contar conmigo.

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